|GRAMÁTICAS GRIEGAS|

Gonzalo CORREAS

Arte griega
Valladolid, Juan Bautista Varesio, 1627

BG/49972

 

Gonzalo Correas (Jaraíz de la Vera, 1571-Salamanca, 1631) estudió en Salamanca  y allí obtuvo una beca como colegial griego para el Trilingüe. Cuando se procedió a uno de los cierres que sufrió el Colegio, en 1598, aún no había acabado su período de beca y, como compensación, se le ofreció la cátedra de “menores” de Griego. Consiguió –sin dominar todavía la disciplina– la cátedra de Lenguas (hebreo, caldeo) en 1610 y la de Griego de “mayores” en 1615. La escasez de profesorado de lengua griega fue la causa de que se le permitiera compaginar las enseñanzas de ambas cátedras. Tras su fallecimiento legó su biblioteca al Colegio Trilingüe, una aportación importante (más de 800 volúmenes), especialmente en lo que concierne a obras griegas y hebreas.

Además de ediciones, comentarios y traducciones de textos griegos al castellano, redactó un Arte grande de la lengua castellana y un Vokabulario de Refranes i Frases Proverbiales, ambas inéditas cuando murió. En vida, además de sus gramáticas castellana, latina y griega, de las que hablaremos a continuación, publicó Ortografia Kastellana nueva i perfecta (Salamanca 1630), en la que propuso una radical reforma ortográfica, defendiendo la necesidad de escribir como se habla (él habitualmente sigue este principio, como puede comprobarse en cualquiera de las páginas reproducidas).

Aunque no es difícil encontrar ejemplares que solamente contienen el Arte griega esta es, en realidad, la tercera parte del Trilingüe de tres artes de las tres lenguas kastellana, latina i griega, todas en romanze (Salamanca: Antonia Ramírez, 1627). Ciertamente, la gramática griega tiene una numeración independiente y un colofón propio (p. 18, cf. imagen) que nos indica que fue impresa en Valladolid por Juan Bautista Varesio el mismo año que las partes impresas en Salamanca. Sin embargo, carece de una portada propia y los preliminares (dedicatoria, privilegio de impresión, fe de erratas) son comunes para las tres artes, de modo que todas están pensadas como un conjunto editorial. Pero existe también una razón interna para considerarlas una unidad: la reunión de las tres gramáticas responde a la concepción de su autor de que era posible abordar de manera conjunta el estudio gramatical de varias lenguas, puesto que estas compartían unos principios generales fundados en la razón que eran comunes a todas ellas. En la medida en que parte de este presupuesto se puede decir que Correas pertenece a la misma línea teórica que el Brocense (cf. Minerva y Gramática griega), aunque no se base en principios lógico-filosóficos. Sin embargo, la obra no es una gramática general, sino tres gramáticas particulares razonadas.

En 1586 Pedro Simón Abril (BG/11209) había publicado ya su Gramática griega en castellano. Correas también lo hizo así porque pensaba que la enseñanza de las lenguas clásicas en el idioma materno del estudiante facilitaba el aprendizaje, que debía ser escalonado. Esta concepción determinó el orden de la obra: hay que dominar la gramática castellana antes de pasar a la latina, y esta antes de pasar a la griega. A causa de esta distribución debe buscarse en la parte dedicada a la gramática castellana la explicación de muchos conceptos generales. La intención del autor era incluir también una gramática del hebreo (que no se ha conservado), de lo que desistió por no disponer la imprenta de los caracteres necesarios.

Antes del mencionado colofón y antes de comenzar propiamente la gramática, Correas incluye –siguiendo al Brocense– unas páginas dedicadas a la correcta pronunciación castellana del alfabeto griego, participando así en la polémica sobre la cuestión que se había iniciado en el siglo XVI. El contenido está organizado en tres grandes apartados: la morfología nominal, la verbal y la sintaxis. Una notable diferencia respecto a la tradición anterior es la reducción de las ocho partes de la oración a tres: nombre, verbo y partícula.

El Arte griega fue utilizado en Salamanca como libro de texto para la enseñanza del griego. Es posible que esta circunstancia explique el hecho de que se conserven ejemplares que solo contienen esta parte. No sabemos en qué momento se abandonó su uso, pero en 1708 la Universidad había acumulado tantos ejemplares que decidió vender como papel de viejo la mayor parte y reservarse sólo cincuenta, de los que actualmente solamente quedan cinco.

El conjunto deja mucho que desear desde el punto de vista tipográfico y la lectura se ve dificultada por las radicales reformas ortográficas de Correas. En la p. 132 (cf. imagen) se señalan algunas erratas, sustituciones de algunas letras griegas por otras, griegas o latinas, motivadas por la carencia de tipos griegos, un problema que dificultaba la impresión de textos en esta lengua.

Correas ejerció una influencia notable en las gramáticas posteriores del castellano, cuyo ejemplo más evidente es la Gramática de la lengua castellana compuesta por la Real Academia Española de 1771.

 


Bibl.: Alarcos García 1919, 1920a y 1920b; Maldonado Villena 1993-4; Martínez Gavilán 1986; Rodríguez-San Pedro Bezares 1986; Taboada Cid 1984.