|GRAMÁTICAS HEBREAS|

Nicolás CLENARDO (1495-1542)

Luaḥ ha-diqduq = Tabula in grammaticen Hebraeam
París: Martin Le Jeune, 1564

BG/11198

 

Clenardo, cuyo nombre era Nicolaes Cleynaerts (Diest, 1495-Granada, 1542), estudió en Lovaina, donde se graduó en Teología; allí, en el Colegio Trilingüe inició su carrera profesional. Las circunstancias poco favorables que encontró en su país le llevaron a aceptar el encargo del hijo de Cristóbal Colón para organizar en Sevilla la Biblioteca Colombina, pero no llegó a trabajar allí porque durante el viaje se detuvo en Salamanca al ver la posibilidad de aprender aquí árabe, en cuyo conocimiento estaba interesado como instrumento imprescindible para convertir a los musulmanes. En efecto, trabó contacto con Hernán Núñez de Guzmán, el Pinciano, del que recibió algunos rudimentos de esta lengua. En 1533, durante un tiempo muy breve, enseñó latín y griego en la Universidad de Salamanca, pero fue reclamado en Portugal como educador del príncipe Enrique, hermano del rey Juan III de Portugal; de allí marchó a Granada y estuvo una temporada en Marruecos, llevado por el interés en el conocimiento de la lengua y la cultura árabes. Murió en Granada en la pobreza.

Clenardo fue un autor de obras gramaticales muy populares no sólo para el hebreo sino también para el latín y el griego. De esta לוּחַ הַדִּקְדוּק Luaḥ ha-Diqduq, o por su título latino Tabula in grammaticen Hebraeam, publicada originalmente en 1529, se contabilizan veintitrés ediciones en el siglo XVI, aunque el autor fue responsable solo de la primera.

La Tabula da la información estrictamente necesaria sobre la pronunciación de consonantes y vocales, sin entrar en clasificaciones o definiciones, para pasar a continuación a la morfología verbal y nominal. Como el título indica, se trata originalmente de tablas, paradigmas con alguna breve aclaración.

Hay que buscar la extrema popularidad de Clenardo en su inclinación pedagógica, que forma parte del núcleo de su ideal humanístico, fuertemente dependiente de Erasmo. En virtud de lo que podemos saber sobre sus métodos de enseñanza para el latín y el griego, así como su modo de aprender árabe, Clenardo favorecía el acercamiento práctico a la lengua a través de la lectura directa de los textos o de la conversación cuando era posible, rehuyendo un aprendizaje estrictamente teórico, gramatical, de la lengua. Su Tabula in grammaticen Hebraeam, más que un elemento autónomo, encaja bien como instrumento de consulta, casi como complemento a la lectura de textos hebreos durante los primeros pasos del estudio.

Sin embargo, conviene tener presentes las modificaciones que el texto de Clenardo sufrió a lo largo de sus distintas ediciones ya que, en cierto sentido, el libro original de Clenardo se ha transformado hasta casi desaparecer. En esta edición el texto de la versión original ha sido reproducido sin alteraciones pero aparecen ahora intercaladas eruditas anotaciones de algunos de los más importantes hebraístas del momento, como Johann Isaac Levi (1515-1577), J. Mercier, G. Génébrad además del editor J. Cinquarbres (1514-1587). La Tabula que en 1529 pretendía ofrecer una herramienta sencilla, prácticamente ceñida a la consulta de los paradigmas, es en esta edición una gramática propiamente dicha en la que pueden tener cabida, por ejemplo, notas cabalísticas o la confrontación con las doctrinas de Abraham Balmes o J. Reuchlin, además de ser completada con apéndices de otros autores (en la imagen) que cubren los campos (sintaxis, prosodia, etc…) que Clenardo ni siquiera trató.

 


Bibl.: García-Jalón, 1996a, 1998; García-Jalón – Veiga, 2000; Kessler-Messguich, 2000b; Klucas, 1992; López-Baralt – Iversen 2006.